domingo, 21 de mayo de 2017

Tema 21.- Morfología y estructura de las ciudades españolas. (Prácticas: Plano de Pamplona)


Autor: Eduardo Sánchez
Práctica

a) Identifique, mediante el correspondiente número (o números) las siguientes unidades:
Alcázar, centro histórico y ensanches.
b) Defina el tipo de plano de las unidades morfológicas correspondientes a los números 5, 2, 3 y 4.
c) Explique los factores del emplazamiento de la ciudad de Pamplona, en relación con el
medio natural.
a).- Alcázar (2); centro histórico (5); ensanches (3) e Iturrama y barrio residencial (4).

b).- El número 5, correspondiente al centro histórico, tiene plano irregular, organizado en tres barrios; un barrio de forma pentagonal y otros dos más o menos rectangulares. La trama es densa y cerrada.
- El número 2, el alcázar, es una fortaleza con plano en forma de estrella mandada construir en el siglo XVI por Felipe II para proteger la ciudad por el sur. Actualmente es un gran parque.
- El número 3 corresponde a los ensanches burgueses de finales del siglo XIX y la primera mitad del siglo XX. En ambos casos, el plano es ortogonal, con calles más anchas que las del centro histórico, que se cortan perpendicularmente formando una cuadrícula, con trama en manzanas cerradas.
- El número 4, es un barrio residencial para la clase media, edificado entre las décadas de 1960 y 1980, con plano regular y trama abierta con bloques y torres separados por espacios abiertos.

c).- Pamplona se asienta en un emplazamiento estratégico de carácter defensivo, sobre una terraza alta en la margen izquierda del río Arga, al que se asoma por un talud de gran pendiente. La ubicación junto al río aporta también agua dulce a la población urbana. La ciudad se sitúa en la cuenca de Pamplona, un punto crucial para las comunicaciones y el comercio, tanto con Francia como con otras regiones españolas. Además, la ciudad está rodeada de un importante entorno agrario.

Analiza el plano de la ciudad de Pamplona 


Nos encontramos ante el plano de la ciudad de Pamplona, donde podemos apreciar restos de la antigua muralla y de la Ciudadela, junto con el ensanche y los barrios periféricos. Esta ciudad, como todas aquellas, con una larga tradición histórica presenta una morfología urbana compleja, resultado del plano y de los distintos usos del suelo, pero en el que podemos apreciar los diferentes espacios urbanos que se corresponden con las distintas etapas del crecimiento de la ciudad española: casco histórico o antiguo con restos de la muralla y Ciudadela, el ensanche decimonónico y los barrios de la periferia, prototipo del crecimiento de los dos últimos tercios del siglo XX.
     Originariamente la ciudad se enclavaba en una terraza sobre el río Arga, aprovechando su situación geográfica como lugar de paso en el Camino de Santiago Francés que llegaba desde Burdeos y pasando por Roncesvalles. Esta situación, asÍ como la capitalidad del reino de Navarra, le hizo ser una ciudad dinámica durante el medievo. De este modo, y aprovechando un meandro del Arga, se construye el recinto amurallado medieval, del que todavía hoy se conservan restos. Este recinto abraza todo el Casco Histórico, que presenta las características más comunes de aquel, plano desordenado, calles estrechas e irregulares, donde se encuentra la catedral y el ayuntamiento y por donde discurren los tradicionales encierros de San Fermín. Este entramado viario, aun siendo irregular, es mucho más regular que el de otras ciudades españolas.
Recientemente este casco histórico ha sufrido una importante revalorización gracias a un extenso programa de rehabilitación. Este proceso ha hecho posible que el centro de Pamplona no haya sido abandonado por la población, estando ocupado en la actualidad por una clase media acomodada.
  Al Suroeste del casco histórico, aparece restos de la Ciudadela de época renacentista (siglo XVI, mandada construir en tiempos de Felipe II), construcción en plano con forma de estrella, que formaba parte de una línea de fortificaciones por toda la frontera francesa, como lugar de acuartelamiento de las tropas españolas, con el objeto de repeler un posible ataque francés. Era similar a la que podemos contemplar en la ciudad oscense de Jaca. Perdida su función militar a lo largo del siglo XX  se rehabilita como espacio verde y de ocio para la ciudadanía pamplonica.
A finales del siglo XIX y principios del XX se proyecta el ensanche de la ciudad. Se proyecta anejo al casco histórico con plano ortogonal o hipodámico en edificación cerrada. La red viaria es amplia, con dos grandes vías que cruzan en diagonal todo el plano del ensanche, acercando el ensanche a la ciudad antigua. En un primer momento la principal función del ensanche fue la dotación de vivienda para la burguesía local, pero en las últimas décadas se puede apreciar un importante proceso de terciarización.
Por último es interesante analizar los barrios periféricos, que responde a la parte de la ciudad edificada más recientemente, con una forma de crecimiento dominante: la construcción de nuevos barrios, aunque también se puede hablar de la anexión de pueblos cercanos, como es el caso de Villaba o de Cizur Mayor y Cizur Menor.
              Alejados del centro histórico y del ensanche y con un crecimiento en forma de mancha de aceite se construyen entre los años 40 y 60 del siglo XX los polígonos de vivienda. Se trataban de barriadas constituidas por viviendas de promoción oficial, que forman un cuasi cinturón alrededor de la ciudad.  Aparecen hacia el Norte y en la margen izquierda del Arga hasta conectar con Villaba y del otro lado de la Ciudadela, así como al sur del ensanche decimonónico.
Además en la periferia nos encontramos con la proliferación, a partir de la década de los 80, áreas de vivienda unifamiliar y baja densidad como forma de hábitat residencial asociada con grupos sociales de alta renta o con residencias secundarias en la franja periurbana. Este tipo de viviendas unifamiliares la podemos ver hacia el Oeste, en la carretera de Estella, así como en la carretera de Francia.
Por último, cabe señalar la aparición en los últimos años de grandes superficies comerciales y de equipamiento. (Carretera de Madrid). Así mismo en la periferia de Pamplona también nos encontramos con la presencia de polígonos o parques industriales, que aparecen dispuestos también junto a las grandes vías de transporte y en  áreas alejadas de los espacios residenciales de mayor calidad. En este caso el polígono más importante es el de Landaben (Wolkswagen) que se encuentra situado hacia el Norte de la ciudad.
También en la periferia, como en otras muchas ciudades españolas, aparecen los centros sanitarios, en este caso, aparecen en la salida hacia Estella, donde conviven centros privados y públicos de gran calidad sanitaria.


viernes, 19 de mayo de 2017

Tema 20.- Dinámica y organización del poblamiento y el sistema urbano.


Autor: Eduardo Sánchez

Práctica: El sistema urbano español.


Las ciudades de un sistema urbano se relacionan entre sí. Estas relaciones se mi­den por los flujos económicos (mercancías, capitales, inversiones); de personas; y de otros tipos (políticos, administrativos, culturales, o de información). Cuando los flujos son unidireccionales, entre una ciudad y otra, indican relaciones de dominio/subordinación; cuando son bidireccionales, indican relaciones de inte­gración/competencia.
En el sistema urbano español, las relaciones entre ciudades se caracterizan por estos rasgos:
 - Madrid mantiene relaciones intensas con las demás metrópolis, especialmente con Barcelona.
 - Barcelona tiene una influencia general más débil, aunque intensa en el oriente peninsular y Baleares.
- El cuadrante nordeste es el área de mayor integración, pues sus cinco metrópolis principales mantienen intensas relaciones (Madrid-Barcelona-Valencia-­Bilbao-Zaragoza).
En el resto del sistema las relaciones entre ciudades son más reducidas e incompletas. Predominan los flujos de las ciudades con su zona rural o con ciudades próximas. El área con mayor desconexión entre ciudades es la que rodea a Portugal, excepto Galicia; en la submeseta sur existen amplios espacios desconectados; en el Cantábrico las relaciones se debilitan hacia el oeste; y las relaciones entre las metrópolis andaluzas y levantinas son poco intensas.
a) Descripción de los ejes urbanos representados en el mapa.
 El eje atlántico gallego se extiende entre Ferrol y Vigo, con prolongaciones hacia el interior (Ourense y Lugo). Se encuentra especializado en el comer­cio.
El eje cantábrico es un eje discontinuo que incluye el triángulo asturiano (Oviedo-Gijón-Avilés); Santander; y el triángulo vasco (Bilbao-Donostia/ San Sebastián-Vitoria/Gasteiz) y presenta ramificaciones hacia el interior (León, Burgos y Logroño). Se encuentra en fase de ajuste, con progresiva pérdida de la preeminencia de la industria como factor de urbanización.
El eje mediterráneo comprende desde Girona a Cartagena. Es el eje más dinámico, con una industria muy diversificada y un fuerte peso de los servi­cios, sobre todo del turismo, que han desplazado a la industria como factor principal de urbanización.
El eje andaluz es doble. El eje litoral, entre Almería y Huelva, es dinámico y se especializa en el comercio, el turismo y la agricultura tecnificada. El eje del valle del Guadalquivir, entre la costa atlántica y Jaén, es menos dinámico y sus ciudades están ligadas a las actividades agrarias del entorno, a indus­trias locales y a actividades turísticas.

b) Aglomeraciones urbanas que tienen entre 500 000 y 1 500 000 habitantes.
- En el eje cantábrico: Bilbao.
- En el eje mediterráneo: Valencia.
- En el eje andaluz: Sevilla y Málaga.

c) Principales rasgos del sistema urbano español.
El sistema urbano español está constituido por un conjunto de ciudades inte­rrelacionadas. Por tanto, se compone de unos elementos, las ciudades; y de las relaciones que se establecen entre ellas.


lunes, 15 de mayo de 2017

Práctica de Geografía: red de transportes por carretera

Comentario del mapa de la red de carreteras de España*

Vamos a analizar el mapa que representa la red de carreteras de España en el año 2004. Se trata de un mapa de líneas en el que se representan las la red de carreeras del estado y de las CCAA.
a)    Las características de la red peninsular que se aprecian en el mapa son las siguientes:
Las competencias sobre la red se reparten entre el Estado y las comuni­dades autónomas. La red estatal enlaza los principales núcleos de población del país y comunica con la red internacional. La red autonómica cubre la movilidad intrarregional y enlaza con la red estatal.
La red presenta un modelo radial, con centro en Madrid y ejes hacia los principales puertos y ciudades de la periferia. Esta red se completa con algu­nos ejes trasversales, como el Mediterráneo, el del Ebro y el andaluz.
Las características técnicas son variadas. En cuanto al tipo de vía, se han construido autopistas y autovías en los ejes de tráfico más intenso, concen­trándose la mayoría en la red estatal. Las carreteras convencionales predomi­nan en la red autonómica.
Existen claros desequilibrios territoriales en la densidad de la red y en la accesibilidad. La densidad de la red es mayor en las comunidades más dinámicas económicamente (Madrid, Cataluña, Comunidad Valenciana), en las áreas con poblamiento disperso y fragmentación territorial por el relieve (cornisa cantábrica) y en las islas. La densidad de la red es menor en las co­munidades menos dinámicas y en las áreas con poblamiento en núcleos con­centrados y distantes (Extremadura, Aragón, ambas Castillas y Andalucía). La accesibilidad a la carretera es mayor y más homogénea que la de otras infraestructuras de transporte. No obstante, se concentra en los corredores radiales de gran capacidad; en las principales zonas industriales y turísticas, que atrajeron más infraestructuras y de más calidad; y especialmente, en los puntos donde confluyen varias vías de gran capacidad (Madrid, Zaragoza, Barcelona). En cambio, la accesibilidad es menor en las áreas fronterizas con Francia y con Portugal, y en ciertos espacios entre los ejes radiales.
Las causas de la estructura radial de la red han sido físicas, económicas e históricas. Cuando en el siglo XVIII empezaron a desarrollarse las primeras actividades industriales modernas, los Borbones se vieron obligados a atender al transporte y lo hicieron desde su concepción del Estado: el centralismo polí­tico, administrativo y económico. Así, realizaron la primera red «moderna» de carreteras con un trazado radial compuesto por seis carreteras que conectaban la capital, Madrid, con los principales puertos y fronteras. A ellas se añadía un itinerario que seguía la frontera portuguesa y otro que bordeaba el litoral mediterráneo. Con esta estructura satisfacían la demanda de productos de Ma­drid y ejercían el control estatal sobre todo el territorio. Los obstáculos físicos que suponían las cordilleras, de trazado zonal, se salvaron buscando los pasos trasversales que permitían atravesarlas, por lo que los rasgos del medio físico influyeron también en el trazado de las carreteras.
Cuando en la década de 1960 se modernizó la red de carreteras para adaptarla al tráfico de vehículos y de camiones y al desarrollo económico, se consolidó el modelo radial, ya que entonces existía también un estado centralista que favoreció la conexión de la capital con los principales núcleos demográficos y económicos localizados en la periferia.
c) Las consecuencias de la estructura radial han sido que hasta fechas bastante recientes, las comunicaciones periféricas y trasversales han contado con peo­res dotaciones, especialmente en la parte occidental de la Península. El resul­tado ha sido la existencia de grandes diferencias en la accesibilidad, que han repercutido negativamente en el atractivo económico de las regiones afectadas.

d) La política actual de transportes se propone corregir la radialidad, cons­truyendo una red de alta capacidad que conecte todas las capitales de provin­cia. Con ello se creará una red mallada y se dotará a todo el territorio de una elevada accesibilidad, ya que el 94% de la población se situará a menos de 30 km de una vía de alta capacidad. Además, la política de carreteras contem­pla cerrar los ejes pendientes: la autovía del Cantábrico; la Ruta de la Plata (Gijón-Huelva) y la autovía del Duero (Oporto-Soria, enlazando con Zaragoza y Barcelona).